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sábado, 30 de marzo de 2013

Escribiendo sentimientos

 Me niego a seguir escribiendo bellas palabras cargadas de amargura, pasión, desamor y odio. Soy más de hablar y eso no me lo quita nadie.

 La retórica (escrita) queda para caballeros en busca de sus princesas (o príncipes) que deberán ser personas con una capacidad “bestial” para enamorarse muy rápido y que probablemente, acaben teniendo la sensibilidad de un ladrillo para las cosas verdaderamente importantes.

 Hemos dejado (clarísimo que lo hemos hecho) a los poetas y escritores del pasado en el olvido para crear una nueva técnica: “la diabetes”. Esta, consiste en escribir palabras tan dulces que hasta a Triky harían morir.
 Las personas que sufren de este estilo se caracterizan, no por sus letras (que son muy simples) ni su métrica (que debe ser muy moderna), sino porque les rodean (ya sea en el ciberespacio o en la vida real) manadas de “grupies” que les alaban como si lo que han escrito fuera digno de editar repetidas veces en un mismo tratado con diferentes tipografías.
 ¡Cuidado!, no digo con esto que sean personas que escriban muy de vez en cuando, no.
 Estos personajes precisan (y tienen reservas) de repertorio edulcorado diario, como si estuvieran continuamente en constante creación pero que denotan que, verdaderamente fuerzan sentimientos que realmente, no tienen (porque almas frustradas hay muchas, pero escritores buenos muy pocos). Lo cierto es que cuanto más pesimista es una persona, más moña y hortera escribe. Y eso, por desgracia, os gusta a todos y todas...

 El truco se basa en hablar de algo de lo que todos hemos sufrido o queremos sufrir (y tengamos en cuenta que la mayoría somos muy “drammaqueens”) como el desamor. Utilizar palabras “rimbombantes” como “metafísica”, hacer alusiones a partes del cuerpo como “labios” y y demostrar la pena que te causa esa situación es la mejor forma de llegar a motivar.
Intentaré poner un ejemplo sabiendo que como escritor, soy de lo más horrible que se pueda leer:
“he dejado tu dulce pecho huir de mi.
La metafísica de tus labios ya no me espera

y la ilusión que antes creía mía es toda yerma.

He dejado mi vida despertar del sueño que sumido me tenía

la promesa de estar contigo todos los días,
porque sólo contigo merezco la pena.
Pero te vas, te alejas.
No estás, no existo, no soy, sin ti…”
  Así que lectores, por favor, que no os engañe, las pasiones han de vivirse, no pervertirse. Que no os embauquen. El romanticismo no está siempre en las letras.
 No os fiéis de nadie que sólo se comunique bien mediante letras, que hable de romanticismo todos los días y con muchas palabras y en especial, desconfiad de aquellas personas que en TODOS vuestros cumpleaños, santos y días especiales os escriban un pequeño verso. Como queriendo hacer que es algo verdaderamente esporádico.
 Si no me creéis, revisad las notas anteriores con las últimas regaladas. Se parecerán más de lo que creéis.

martes, 21 de junio de 2011

Sueños, meros sueños.

     Anoche soñé contigo.

    Resulta raro soñar con esa persona que un día consigues borrar de tu mente sabiendo que, si bajas la guardia, recaerás.

   No fue amoroso. No fue romántico, si quiera había aprecio. El sentimiento era sin más, lástima.

    Mientras que te poseía en una realidad totalmente distinta, en la que tú eras tú y yo una parte bella de mi, sabía que esa sería la única vez que lo haría. Que te tendría en mis manos. Y sabía que el deseo no era por ti, era por mí.
     
     Lo único que veía tuyo eran tus ojos cargados de una tristeza y un cansancio parecidos al de los ancianos pero en un cuerpo torneado, alto y de un tostado (que claramente era fruto del trabajo onírico).

    Tú seguías oliendo a depresión y a dolor y a miedo y a rabia. Y yo únicamente seguía las pautas que precisaba para concluir temas que en el mundo “real” no había acabado de concluir ni entender.

    Era un mundo subterráneo como el de Matrix (posiblemente fue algo de ti lo que hizo que tanta maquinaría me rodeara) pero era mucho más físico, más gris y con más fuego (muy caluroso) provocado posiblemente por mi imagen del mundo, sensual y por tanto cargada de dolor así como de otros sentimientos.

    Yo recorría paredes circulares, no sabía si me encontraba en un acelerador de partículas, en una plaza de toros cubierta, o en los futuristas pasillos de un subterráneo centro comercial o incluso una ciudad (como ya he dicho, la ciudad real en donde vivían los que escapaban de Matrix) ¿Su nombre? No sé. Quizás no fuera un ciudadano de la misma y al usar tan poco su nombre (por quizás, alguna estúpida prohibición) lo habría olvidado, dejando paso en mi mente para pensamientos más importantes.

   Lo que estaba claro era que era una ciudad monótona, donde la felicidad había sido absorbida por el tiempo, el dinero y el poder, algo tan característico de Momo que yo mismo lo recordaba en el sueño.

    Andando llegué a ciertas habitaciones. Una de ellas podría haber pertenecido a alguien de una noble familia. Con blancas cortinas de seda que cubrían paredes sin ventanas. Claustrofobia.

     A ti te encontré en unos cuartos de baño, como de centro comercial, pero más limpios. Esto probablemente recuerde lugares donde con anterioridad me he encontrado. Da igual para qué.

    Allí nos saludamos. Mi interés, nulo, ya que llegue allí por casualidad buscando quién sabe qué, se notaba en mis gestos. Tu interés, nulo también, se atisbaba en tu tristeza. ¿Por qué estabas allí? La conversación, ni la recuerdo, sólo sé que no fue intensa y que posiblemente daría lugar a algún tipo de represalia mutua por atrevernos a hablarnos. Lo siguiente… sexo. La palabra más deseada y más tabú durante nuestra relación.

    El fin, abrir los ojos con un sentimiento de desprecio, lastima e inferioridad. 
  Un sueño que no se hará realidad. Que quizás no quiera que se haga realidad. Que posiblemente no quiera volver a mentar. Que en mi fase REM trataba de solucionar hechos del pasado, que quedan como pequeños rastros de suciedad que ya no duelen pero que, de alguna forma siguen manchando mi vida diaria. Restos, sueños que voy limpiando y que al fin desparecen sin dejar rastro.

    Un sueño. Simplemente.

lunes, 10 de enero de 2011

Año nuevo, quejas nuevas.

2011. Al fin.
Tras el fatídico 2010 comienza un nuevo año en el que espero no tener que ver la parte buena de las cosas.
Creo que sobre 2010 no hice ninguna entrada, da igual, en su mayoría ha sido tedioso, complicado y con muy pocas buenas valoraciones.
Es curioso que con lo positivo que soy y con la cantidad de cosas buenas que me han pasado vea solo el peso d  las no tan buenas. Y sinceramente creo que no es una opinión, es una percepción. La gente a mí alrededor esta tan perdida como yo y por muy egoísta que suene, no me siento tan solo como podría.
Dicen que la vida está llena de cambios, y dicen que en 2012 estos cambios llegaran en masa. Si es cierto, espero que sean bueno y que no acabe tirado en alguna cuneta alguna noche de borrachera.
Si, ha habido curro. Si, también viajes. Y gente nueva, y colegas nuevos, y noticias nuevas, sin amor pero noticias nuevas.
Algo de lo que si me siento orgulloso es de mi (espero que no momentánea) decisión de dejar de fumar. Si lo consigo, mis pulmones reflejaran alegría e incluso cabe la posibilidad de que si pones una vela en mi espalda, al trasluz consigas verla en mi pecho. ¿Quién sabe?
Eclipses de sol con los que comenzamos el año. Fijo que en el pasado este hecho tan natural pero tan inusitado habría supuesto un fin del mundo o quizás un principio de catástrofes que nos llevarían al mismo. Es cuestión de ver la cara oculta de la luna, no más. Para mí, supone probar a mirar de manera distintas las cosas y tratar de imaginar que no todo esta tan difícil de encontrar, es cuestión de mover un poco la realidad que me rodea. Si lo consigo y no muero en el intento (espero no morir) contaré como lo hice, e incluso puede que me dé por escribir un libro comentándolo (cumpliendo con una de  las tres funciones que se suponen que un hombre debe hacer antes de morir (plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo).
De mi vida y situación actual poco he de decir. En principio por que no ha habido cambios verdaderamente considerables como para comentar. Segundo por que este blog lo leen pocos o ninguno (por ahora) y seria un gasto de espacio y energético estúpido. Tercero, porque aun he de recapacitar y hacer un inventario de fin de año para ver que activos tengo y que pasivos he de acatar (fuera de bromas).
Espero que todo sea bueno por una vez, que no tenga agobios de pasta, ni familia, ni curro, ni jefes capullos, ni amig@s petard@s, ni cabrones insensibles a los que les da por jugar con cualquiera que se ponga delante suya, ni… bueno, nada de lo malo del año pasado quiero. Este año será bonito. Un barrio sésamo para adultos. Todo bonito. Todos amigos.
YO tras una preparación intensa.
Y sinceramente, este año me olvido del amor. Quiero salud, curro y pasta. Mucha pasta (procedente de mi curro o algún hecho legal) con la que poder pagar carrera y deudas y muchos viajes.
Para mí, para la familia y para l@s amig@s que así luego no me tenga que ir preocupando por nadie (que lo hago aunque no lo parezca)
Además, este año cumplo el cuarto de siglo y quiero disfrutarlo, ya que no todos los días se consigue esta proeza (¡!).
Hasta ahora, lo único que se me ocurre es: “2010, chungo; esperanzas para 2012; en 2011 preparación” y quedarme tan pancho.
Acabo de caer que entre párrafo y párrafo la conexión es inexistente y que quizás no se entienda del todo bien, pero son ideas lo que expreso, en plan HAIKU solo que más extensos. Así que, aquí termino.
Os deseo un 2011 de preparación intensa.

martes, 15 de septiembre de 2009

Recuerdos de bohemio

¡Qué irónico!

En un bar del centro de Murcia, solo, con las camareras.

Mi botella de cerveza, mi cigarro encendido y, en el aire mezclándose con el humo, una canción que recuerda a una bosanova o un bolero (nunca llegué a diferenciar la música) unidos al jazz y a una guitarra al estilo Santana cantada

por Jarabe de Palo.
x



En mi, sentimientos melancólicos, tranquilos y, el fuego que siempre arde.


En estos momentos, soy un bohemio venido a menos, deseando que publiquen mi obra o triunfar en un mundo lleno de humo, drogas e intelecto. No estoy mal. Me encuentro bien frente a la melancolía y a los sentimientos que afloran recordando un pasado no muy lejano, que quisiera olvidar y a la vez recuperar.

Todo esto mientras la canción ha pasado a algo más movido, con distintos autores que aun recuerdan a ese sentimiento melancólico que la camarera tararea entre su trabajo y mis pensamientos.


Mi cigarro se ha consumido con apenas dos caladas y, en mi cabeza y en el aire, mientras cambia la canción de nuevo se mantiene la palabra, el sentimiento, el concepto RECUERDO.

martes, 1 de septiembre de 2009

En una noche de curro...

Tengo amigos... si, los tengo... ¡¡va en serio!!

Lo peor de todo es que tengo dependencia de ellos.

Todo radica en que mi concepto de la familia está basado en que familia no es sólo algo que te toca sin mas cojones y por sangre sino que familia es aquello que eliges y que te hace sentir bien. Mi concepto está tan asentado en esas bases, que puedo decir sin miedo alguno que hay personas en mi familia que son meros desconocidos (aunque se les conozca, son desecho) y por supuesto si hubiera de elegir entre ellos y lo que yo considero mi familia, queda claro que mis amigos irían por delante. Aun a riesgo de ser alejado del resto de mi familia (de sangre)

Todo esto y sin lugar a dudas lo he aprendido esta semana, (como siempre aprendiendo cosas nuevas en la vida y poniéndolo en practica aun sin yo quererlo) en la que he comenzado en mi “curro nuevo” (que lo mío se llama suerte) en el que estoy solo y de noche.
En esos momentos en los que tienes tiempo de pensar, oír tus pensamientos repetidos por otra persona y seguir escuchándolos hasta acostarte al día siguiente con la luz que en Murcia da a las 9.00 (para quien no lo sepa, es muchísima) hacen que tus miedos, frustraciones y sensibilidades se encuentren a flor de piel y supongo que deben ser los biorritmos, que al cambiarlos de este modo tan radical, te hacen “la puñeta” sin perdón y con dolor y consiguen hacerte ver que, en mi caso, mi miedo mas atroz posiblemente sea la soledad, mi frustración la falta de tiempo y mi mayor sensibilidad, el afecto.

El afecto, creo que soy una de las personas más afectivas que conozco ya que tengo gran necesidad de dar afecto y de recibirlo. Es tanta la necesidad, que la falta de libertad de afecto me hace tremendamente infeliz. Valoro un abrazo sincero dado por alguien a quien quiero que cualquier objeto de gran valor que me puedan dar (eso no quiere decir que para mi cumpleaños me colméis de abrazos) y si no doy a las personas a las que quiero afecto siento desconsuelo. Y es que como dicen las abuelas “soy un crío mu sentio”.

La falta de tiempo, una gran frustración, para mí el día debiera tener 48 horas y la vida debiera ser mucho más larga y con mas tiempo de juventud. Siempre quiero hacer algo nuevo, estudiar nuevas cosas sin dejar las que ya ocupo de lado, y al ver que no puedo abarcarlo caigo en la frustración de la falta de tiempo en la que mientras unos se aburren, yo le doy vueltas a la cabeza para ver que nuevas cosas puedo inventar, que nuevos estudios puedo sacar, que nueva película de serie B de los 80, desclasificada hace mil años y por actores que seguramente no volverían a aparecer en ninguna otra película, busco para ver. El tiempo, Cronos, el fin, reverenciado por todos y buscado por miles, tiempo, eso es imposible de controlar, solo podemos hacernos la idea de ir al paso, o dejarnos llevar por é, nunca de verlo en nuestras manos como algo fácil de manejar, ya que, nos estaremos engañando.

La soledad, supongo que no me distingo de la mayoría, nadie quiere verse y menos sentirse solo, suponemos que es bueno en ciertos momentos, pero sabemos que es una amante que aparece cuando quiere y se va cuando desea, sin pedir permiso, sin contar con nuestra necesidad, intentamos huir de ella y la encontramos en donde quiera que vayamos. A veces creemos que está ahí resulta que estamos ciegos, que la soledad era inventada, otra pensamos que jamás se acostara con nosotros y ella como amante descontrolada, un día aparece en nuestras camas, en nuestras vidas, sin animo de desaparecer.
Unos la buscan fervorosamente otros intentan darle esquinazo, pero ¿quien la controla?.
Gracias a esta semana he hecho algo de introspección (que a veces no es malo) y aunque con alguna lagrimilla, sé que lo que quiero en el futuro es lo que tengo ahora pero con mejor nivel y con tiempo para disfrutarlo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Como un Rockero

Bueno gente, espero que el veranito bien, pronto será el momento de recapacitar sobre nuestras SAMvidas en este año, mientras os dejo con algo que me hizo mucha gracia, por que me salió sólo sin pensar, no soy gran poeta pero he hecho cursos y al parecer y según algunos funcionarios, con eso sobra, así que, ahí va:



"Como un rockero viví mi vida.


Como un rockero


de esos vestidos de cuero


con pierçing y pantalón vaquero


botas negras


pañuelo en el pelo y,


al final, una coleta.




Como un rockero quise pensar


sin llegar al fin


de verme lleno de arrugas


con una larga vida que contar


pues, mi destino de rockero


se limitaba a:


vivir rápido,


intenso


y con una muerte prematura.




Y, aun así mi sueño perdura:


en mi cara, no ver arrugas


ser recordado como un rockero


desaparecido tras muerte prematura


con mis botas negras y vestido de cuero


mi pantalón vaquero, mi pañuelo en el pelo


y, al final, una coleta.




Soy rockero."




Dedicado a todos los rockeros que se quedaron atrás.

domingo, 1 de febrero de 2009

Entre palabras de Jazz y caricias de chocolate

¡Qué título tan hortera!, pero es instrumental que es lo que de verdad importa.
Claramente uno de los mayores placeres de la vida es escuchar un pequeño concierto de Jazz con su melodía a veces fuera de tiempo y compás, con notas que en total disonancia consigo mismas y entre ellas dan lugar a una gran armonía, pequeños arpegios que pueden sonorizar un día gris por completo en pequeñas gotas de lluvia de colores, como si el mismo arco iris decidiese deshacerse entre la lluvia y repartirse entre todos los humanos.
Vamos lo que se llama una sinfonía de color y gracia, unida al verdadero sabor del chocolate, más dulce más amargo, con relleno o con frutos secos, blanco, con leche o negro.
Últimamente me llama muchísimo la atención el Jazz fusión, poca gente sabe que lo escucho ya que poca gente comprende en esencia mis eclécticos gustos, y en especial Flamenco Jazz, descubierto hace dos días –como aquel que dice- por mi y del cual empiezo a engancharme.
El chocolate, este si que es el gran placer, más allá de fumar, bailar, una ducha de agua caliente en pleno invierno o que te pille un aguacero en pleno verano y te cale entero, es algo más que la buena gastronomía y solo se encuentra a un escalón más o menos de lo que conocemos como buen sexo –los pocos que lo conozcan-. Mi preferido, sin duda alguna, chocolate negro 60% pureza -creo- relleno de almendras y si esto se acompaña por un buen vino –un tinto no demasiado joven ni astringente- o incluso un moscatel –a granel, el que compraban nuestros abuelos para las visitas- ya pierdo “el sentío”.
Pienso en Nueva York, pienso en los años 20, en todas esas películas y series el cual el/la protagonista es un pequeño hedonista habituado a pequeños lujos en ciudades cosmopolitas que aún con un sueldo mediocre puede lograr vestir de las mejores firmas ir a los mejores pubs y probar lo mejor gracias a sus contactos o incluso a un/a mecenas de su gula hedonista la cual da lugar a un sinfín de buenas anécdotas vistas para revista.
Y a mi alrededor pocas zonas así, no veo Jazz –ni la fusión-, ni el chocolate –y mucho menos las almendras- no consigo acertar con el buen vino y mi moscatel ha pasado a ser puro coñac –algo que no seria del todo malo si no fuera por que no me gusta el coñac, no soy gran bebedor (aunque últimamente la gente opine lo contrario)-. Al menos –eso si- no me puedo quejar, últimamente la compañía son buenos mecenas del placer y con eso hay un buen punto a favor. Hecho que no implica que yo no empiece a moverme y abogue por un antro decadente donde el Jazz Fusión, el lino y la seda, el bueno vino, las tapas de chocolate Belga y los buenos cigarros se reunan para dar lugar a esa sinfonía de colores a la que llamo, PLACER.

martes, 21 de octubre de 2008

Nublado, oscuro, casi negro...

Época chunga, parece que el cielo se oscurece y yo con el, pero da igual, podría estar peor, podría tener hongos o juanetes en los pies (y eso debe ser incomodo), podría estar en estado vegetativo (aunque haya días en los que por mi falta de actividad y por esos extraños seres que aparecen entre los dedos de mis pies de color verde y con aspecto fibroso digan lo contrario) o podría ser de derecha extrema (aunque no quiero hablar de política ¡¡fascistas de mierda!!).
Si, ayer fue quizás uno de esos días.

Me levante tarde (mas o menos como hoy) salí de casa tarde (posiblemente mas tarde de lo que salga hoy (son las 9:27, me aburría haciendo tiempo antes de a universidad, ahora las 9:28), fui a una clase y volví, hice las cosas mal y tarde, llovieron cuatro gotas y luego bochornaco, sudé como un puerco por el bochorno de Murcia (que merece una entrada a parte), tuve que ducharme así como 3 o 4 veces (y no es que odie el agua, es que hay sequía), ensayo y luego quedé para "marujear" un poco como buen S.A.M (pero así, de buen royo).


¿Por qué tuve un mal día?, pues no se, esas cosas... te levantas un día con el pie "torcío" y acabas con la pata "quebrá", pero aún así decidí que ayer no iba a ser un día malo del todo (y no lo fue).


¿Que por qué no? Pues no lo se, de esas cosas... dices que por tus santos cojones no va a ser malo del todo y acabo siendo incluso bueno.


¿Que por qué escribo esto, así, de manera tan rara y sin razón especial y aparente alguna? Pues no se, me aburría, y me apetecía escribir por escribir.


¡Buenos días amargados!

jueves, 9 de octubre de 2008

Lluvia

Hoy llueve... interesante ¿verdad?
Me encantan los días en que la lluvia cae como si fueran alfileres pequeños e inofensivos amontonándose en las calles. Me gusta imaginar que son pequeños barrenderos que vienen a limpiar toda la porquería que nos rodea: polución, polen, y limpia hasta mi mente.

Si, hoy es uno de esos días en los que si fuera mujer y tuviera la regla, seguro que usaría Evax, porque me siento limpio y seguro y además tranquilo... algo que no me sucede a menudo y menos últimamente en la que sueños extraños me despiertan o me invaden sin despertarme pero son tan extraños que me paso el día entero pensando ¿que coño le pasa a mi mente, qué hay que no haya terminado de admitir? y luego me respondo a mi mismo ¿qué va a ser tío, qué va a ser?
Reconozco que en la cúspide del iceberg si estoy bien, pero creo que mi superyo y mi ello se pelean a lo bestia para no dejarme dormir...
Pero hoy no, hoy ellos están dormidos a mi lado dejándome pensar por mi mismo, con esa paz y tranquilidad que tan pocas veces adquiero, la lluvia crea torrentes mentales que arrastran pensamientos, sueños y pesadillas (mis rayadas) y hace que todo este medianamente bien, que mis problemas sean menos. No oigo nada, me he quedado sordo, mi mente recibe señales, pero pasa olímpimcamente de traducirlas para comprenderlas, esta en huelga y yo llevo sus pancartas muy gustoso.
Ni el sexo, ni la rabia, ahora mismo nada tiene cabida en mi, excepto yo.
Yo, ese egoísmo tan placentero que a veces se escapa por una rendija de mi boca y que pocas veces me agrada, pero que dulcemente siento tan bien ahora mismo.
Siento dolor pero no me duele, me rió aunque no hay de que, creo estar en el típico estado de felicidad (sin necesidad de ser feliz) que producen ciertas drogas, y me gusta. Solo mi tacto es capaz de ser en estos momentos el único estimulo que mis nervios lleven hasta mis neuronas para poder ser traducidos en "tacto".
Y voy despertando poco a poco, mientras la lluvia cae, mientras sigo ensimismado, mientras soy YO quien siente.

jueves, 24 de abril de 2008

Otra para poner la puntilla

Creo que el azar se esta descojonando a mi costa...
El jueves pasado voy al médico, llevaba ya unos días -más bien meses- que me sangraba la nariz casi sin motivo alguno, llego al ambulatorio del Carmen, esperamos -iba con mi madre- menos mal que nos llevamos libros para leer mientras y entramos a la consulta, de repente al mirar al frente... vaya mi otorrinolaringólogo de la privada. Nada, después de las típicas explicaciones de qué hemos hecho en nuestra vida sin vernos durante tanto tiempo, me abre el orificio nasal con un aparato de forma no muy fina (parece que esté contando algo diferente por Dios). El caso es que duele.
Después de mirarme mil veces el orificio nasal izquierdo me dice: ¡Si tienes el tabique desviadoooo... muy desviadoooo! ¿Cómo respiraaaaas? y yo: Pues normal... casi sin dificultad. Y él: Chico pues eso hay que operarlo...
Así sin más... como si no me afectara...
Pues si, a operarme toca, supongo y espero que después de vacaciones... gracia me hace la justa, pero es lo que hay...